domingo, 17 de marzo de 2013

CAPÍTULO 25.


Es hora de volver a casa, mis padres han insistido en que durmiera allí, ya que ellos ocupaban la cama libre que había al lado y yo no tenía sitio. De nuevo cojo un taxi para llegar a casa. Me toco el bolsillo para coger el móvil, pero luego recuerdo que lo perdí. Llego a casa, pago al taxista y entro. Está todo oscuro, ya se ha hecho de noche. Subo las escaleras hacia mi habitación, en esa en la que dormía cada noche. Todo está como antes, excepto las fotos, no hay ninguna. Todas me las llevé a Stratford. De repente escucho un ruido abajo, creía que estaba sola. Cojo el bate de beisbol que me regaló mi padre y me dirijo hacia las escaleras de puntillas. Bajo, los ruidos provienen del salón. Miro hacia un lado y a otro. Nada. ¿Me lo habré imaginado? De repente me tapan los ojos, unas manos frías, muy frías.
 -¿Quién eres?
 -Sh… -Susurra.
 -Sh no, que me digas quien eres.
 -No.
Es voz… me suena familiar.
 -¿Justin? ¡Justin!
Aparta sus manos de mi cara y me da un abrazo.
 -¿Qué haces aquí Justin?
 -No podía dejar que vinieras sola. Te llamé al teléfono cuando llegué pero te lo dejaste aquí –Dice mientras señala el platito sobre el mueble de la entrada –Así que esperé a que vinieses.
 -Dios mío, ¡Entonces no he perdido el móvil!
 -Vaya… Parece que te ha hecho más ilusión encontrar el móvil que verme a mí.
 -No tonto. –Contesto mientras le doy un beso.
 -Así me gusta.
 -Oye, ¿Y cómo has entrado aquí?
 -Ya te contaré, ahora ven, tengo una sorpresa para ti.
 -¿Sorpresa? ¿Buena o mala?
 -Nunca doy sorpresas malas.
 Me dejo de hacer. Me coge la mano y me dirige hacia la puerta.
 -Te voy a tener que tapar los ojos.
 -No, eso no.
 -Sí, eso sí.
 Saca un pañuelo morado de su bolsillo y me lo pone en los ojos, se asegura de que no vea nada y me vuelve a coger de la mano. Bajamos los escalones con cuidado de que no me caiga, ya que soy bastante patosa. Me hace subir a un coche, que, por lo que se ve, es un taxi, ya que Justin le indica a alguien una dirección susurrando. Sabe dios donde me llevará. Me comienzo a poner nerviosa, muy nerviosa. ¿Qué habrá preparado? Siento incluso miedo. El coche frena, Justin me abre la puerta y me vuelve a coger de la mano. Con cuidado hace que salga del coche procurando que no me de con la parte de arriba del coche, pero es inevitable, me doy un pequeño golpe en la cabeza.
 -¡Ay! –Me quejo -¿Ves? Por eso no me quería poner un pañuelo. Siempre me estampo con todo.
 Justin suelta una carcajada pero no contesta, seguimos de la mano. Izquierda. Derecha. Recto.
 -Ten cuidado, hay un escalón. –Indica Justin.
 Noto como si entráramos en algún sitio. Los nervios aumentan. ¿Dónde estoy? De nuevo miedo.
 -Espera aquí un momento, no te muevas y no te quites el pañuelo por favor, es una sorpresa.
 -Lo intentaré…
Es casi irresistible quitarme el pañuelo, pero aguanto. Si es una sorpresa, una sorpresa será hasta el último segundo.
 -Ya estoy aquí, ven vamos. Ahora tenemos que subir a un sitio. No te asustes si notas que te elevas sola.
 De nuevo de la mano. Noto que se abren unas puertas y pasamos dentro de ese lugar, que comienza a subir rápidamente.
 -Es un ascensor ¿no?
 -Exacto.
 -¿Dónde estamos Justin?
 -Ahora lo verás.
 -Justin, tengo miedo y a la vez me estoy muriendo de nervios.
 -Tranquila, no pasa nada, de verdad. –Me susurra mientras me acaricia el pelo y salimos del ascensor.
  Hay silencio, mucho silencio. De repente suelta mi mano, y escucho como saca algo de su bolsillo. Abre algo intentando no hacer mucho ruido, pero para su desventaja, tengo un oído muy fino, lo escucho todo. Supongo que será una puerta.
 -Entra.
 Lo que suponía, una puerta.
 -Ven, vamos. –Dice mientras me vuelve a coger de la mano.
 Andamos un poco hasta que llegamos a un lugar que parece estar destechado, una terraza supongo. Justin comienza a quitarme el nudo del pañuelo, que a los 3 segundos cae y me agarra por detrás.
 -Esta es la sorpresa. –Susurra.
 Estamos en un hotel, con esas vistas supongo que es el Beach Tower Atlantis, uno de los mejores hoteles de la capital. Vistas al mar, de noche. Miro las estrellas, aquello es precioso. En las Bahamas es como si ya fuera verano, hace bastante calor.
 -Dios, esto es increíble Justin, mil gracias.
 -Te mereces esto y más, te quiero.
 Y comenzamos a besarnos. Justin comienza a darme besos en el cuello y yo, como es normal, me vuelvo a dejar hacer ya que adoro los besos en el cuello y más, si son de Justin. Le empujo hacia dentro de la habitación, dejándome caer en la cama y él encima. Comienzo a subirle la camiseta, poco a poco. Justin me mira asombrado.
 -¿Estás segura?
 -Muy segura.
 -¿De verdad? Esta sorpresa no era con esa intención, de verdad, puedo esperar hasta cuando quieras.
 -Que no tonto, estoy segurísima.
 -¿No te arrepentirás de que yo sea el primero?
 -Si sigues haciendo preguntas sí, así que calla.
 Poco a poco, le voy dejando sin ropa, al igual que el a mí. Cuando nos damos cuenta ya solo nos queda lo justo, la ropa interior. Justin me mira dudoso y yo asiento. Así que nos deshacemos de la ropa interior. Ahora si podemos decir que nada nos separa, nos consumimos juntos. Quedamos en un solo cuerpo. Solo Justin y yo, yo y Justin. Solo los dos. Una sola persona. Parece mentira que cuando lo vi el primer día iba a acabar así con él. Dejando que sea el primero. La persona que marcaría mi vida como nadie lo ha hecho.


 -¿Estás despierta? –Susurra Justin.
 -Más o menos… -Digo mientras me vuelvo hacia él y le sonrío.
 -¿Me das un beso de buenos días?
 -Cuando me lave los dientes, si no, te puedes morir de asco de mi aliento mañanero –Digo mientras río y me intento levantar para ir al cuarto de baño, pero me doy cuenta de que estoy desnuda y me da vergüenza, mucha vergüenza. Nunca he estado desnuda delante de un chico. –Justin, me das mis…
 -Toma. –Dice Justin mientras ríe y me entrega mis bragas y sujetador.
 -Gracias. –Digo cabizbaja y un poco avergonzada.
 -¡Estas roja!
 -¡Calla! –Digo riendo.
  Ahora sí, me levanto hacia el cuarto de baño y me lavo los dientes. Me miro al espejo y sonrío, tengo bastantes motivos para hacerlo. De repente me ruge la barriga, pues sí que va a ser verdad eso de que el sexo da hambre…

___________________________________________________
Comentad y pedid siguiente, ya no subiré mas hasta el viernes o sábado porque me voy a Madrid. Gracias por leer <3

7 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJ me meo. ''El sexo da hambre'' mmmmmmmm JAJAJ eres la mejor escritora del mundo mundial.
    Te xeeeeeeeero cosa.

    ResponderEliminar
  2. siguiente @KidrauhlLuvSwag :)

    ResponderEliminar
  3. siguiente cariño me ha gustado mucho:)

    ResponderEliminar
  4. Siiguiienteee, me ha encantado :)

    ResponderEliminar
  5. asdfghjkl siguiente por favooooor
    @noe_getafe

    ResponderEliminar
  6. Siguienteeeeee

    ResponderEliminar