lunes, 25 de marzo de 2013

CAPÍTULO 26.


 De repente mi móvil suena, y Justin, que es tan listo, lo coge aún sabiendo que era mi padre quien llamaba. Corro hacia la habitación rezando porque no haya dicho ni una palabra, pero cuando llego me lo encuentro hablando con mi padre. Gesticulo para que me dé el móvil, pero cómo era de esperar sigue hablando con mi padre mientras se ríe de mí en mi cara.
 -Claro señor David, cuando su hija salga de la ducha le digo que le llame, usted no se preocupe. Nos vemos luego.
 Y señores, esa es la despedida de Justin antes de que se eche a reír.
 -¿Pero qué has hecho? ¿Tú eres tonto?
 -Tranquilizateeeee, tu padre sabía que yo iba a estar aquí hoy, el fue el que me dio las llaves para la sorpresa de ayer.
 -¿¡Qué!? ¿Estás loco?
 -Tranquilita eh, que él fue el que me llamó para que viniera y todo.
 -¿En serio?
 -Sí, en serio. Cuando llegué a tu casa y me dijiste que te venías yo ya lo sabía, tu padre quiso que yo te diera una sorpresa cuando vinieras aquí para que no estuvieras tan triste, y mira, la sorpresa al fin y al cabo acabó bien… -Añade mientras me guiña un ojo.
 -Estás loco. –Digo mientras río y me acerco a él.
 -Y tú estás loca por mí.
 -Que no se te suba el ego chulito.
 Me abraza fuertemente y me da un beso en el cuello, eso me estremece.
 -¿Quieres venir a ver a mi abuela conmigo?
 -Claro.
 -Pues vístete que en calzoncillos me parece a mí que no. –Digo riendo mientras le examino de arriba abajo.
 -Que se te salen los ojos guapa.
 Alzo mi dedo corazón y me dirijo de nuevo al cuarto de baño sin mirar atrás. Cepillo, goma del pelo y algo de laca para  que la coleta quede más o menos perfecta. Salgo de nuevo hacia la habitación y me pongo la ropa de ayer.
 -Justin, tenemos que pasar por mi casa antes. No me apetece ir con la ropa de ayer, ¿de acuerdo?
 -Vale, yo también me pondré otra ropa.
 -Las supras moradas te pones, ¿vale?
 -De acuerdo. –Contesta mientras sonríe mostrando sus perfectos y blancos dientes.
 Cojo el móvil y reviso el WA, de pronto caigo en que no he avisado a ninguna de las chicas de que estaba en las Bahamas, así que entro en el grupo y escribo: “Chicas, estoy en las Bahamas ahora mismo, en Nassau, a mi abuela le dio un infarto pero ya esta mas o menos bien, Justin se presentó anoche aquí y bueno, ya os cuento luego. ¿Cuándo podríamos quedar? Podéis avisar a los chicos y tal, hace también tiempo que no los veo.” Espero una respuesta pronto pero no llega, estarán en clase aún, faltan 15 minutos para que comience el recreo.
 -Justin, ¿has acabado ya?
 -Sí, vamos –Dice mientras sale del cuarto de baño. –Estás segura de que no te dejas nada, ¿no?
 Echo un último vistazo por la habitación.
 -Sí, nada.
 Salimos de la habitación. Ascensor y pronto estamos en el vestíbulo. Nos despedimos de las chicas que están en recepción y pedimos un taxi. Hace sol, mucho sol. Aunque eso es normal aquí. Después de unos 10 minutos nos deja en la puerta de casa.
 -Justin, espera, pago yo.
 -No, tú te estás quieta y ya.
 -Que no.
 Cuándo por fin tengo ya sacado el dinero veo que Justin ya ha pagado. No tiene solución. Bajo del coche y me despido amablemente de aquel señor con gafas y poco pelo. Saco las llaves y entramos dentro.
 -¿Dónde tienes tus cosas Justin?
 -En el desván, tu padre me dijo que las subiera ahí ya que dice que a ti te da miedo entrar y que no me descubrirías. –Carcajea.
 -Dios, mi padre siempre pensando en todo.
 Subo a mi habitación y Justin al desván, después de varios minutos ya estamos cambiados. Me echo la colonia y cuando llego al lado de Justin veo que él también se ha echado colonia. Y huele bien, muy bien. Bueno, la verdad es que yo siempre siento debilidad con las colonias de hombre.
 -¿Vamos andando mejor ahora? –Pregunto.
 -Como tú quieras.
 -Es que si vamos andando el instituto nos pilla de camino y si no vamos muy lento, pillamos algunos minutos del recreo y las chicas deben estar fuera, siempre estábamos pegadas a las rejas que dan a la calle.
 -Pues vamos andando entonces.
 De nuevo hecho la llave de casa y nos disponemos a andar. Con el día que hace da gusto, y, no es por alardear, pero Nassau es, para mí, la mejor y más bonita ciudad de las Bahamas aparte de que es la capital.
 -Esto es precioso, pero Stratford es más. –Dice Justin intentando enfadarme.
 -No lo vas a conseguir, no me voy a enfadar. Porque tú y yo sabemos muy bien que Nassau es más.
 -Bah, calla.
  A lo tonto llegamos al instituto casi sin darnos cuenta, busco con la mirada a las chicas, pero no las veo.
 -Quizás no han venido al instituto o han ido de excursión o algo… -murmuro.
 Sigo buscando con la mirada. Nada. Ni rastro de ellas. Eso sí, veo a Katia, se ha echado un tinte rubio platino, ahora la pobre parece más tonta de lo que era.
 -¿No son aquellas de allí? –Pregunta Justin desde detrás de mí.
 Me giro sobre mi misma y veo donde señala. La escalera de al lado de la cafetería. Sí, ellas son. Cojo de la mano a Justin y me lo llevo lo más cerca que podemos estar de ellas, ya que la reja hace que no podamos estar más cerca.
 -¡Chicas!
 Dejan de hablar entre ellas y abren los ojos, parecen asombradas, muy asombradas. Niki hace un gesto de emoción y eso me hace reír. Evelyn echa a correr hacia la reja donde nos encontramos Justin y yo.
 -¡Mel! ¿Qué haces aquí?
 -¿No habéis leído el WhatsApp que os he mandado hace una media hora?
 -Es que ahora no nos dejan traer el móvil, el director lo ha prohibido desde que se difundió un vídeo de Katia, bueno, ya sabes…
 -¿Un vídeo como? –Pregunto extrañada.
 -¡Meeeeeeeeeeeeeeel! –Gritan Alyssa y Niki que se han acercado ya.
 -¡Chicas! –Les doy un beso a través de la maldita verja.
 -¿Qué haces aquí?
 -Ahora os cuento, esperad un momento que Evelyn me está contando una cosa bastante interesante. Sigue. –Le ordeno a Evelyn.
 -Pues un vídeo, ya sabes… desnuda.
 -¿Desnuda?
 -¡Yo quiero verlo! –Dice Justin que se acaba de centrar en la conversación. Yo le fulmino con la mirada mientras él se ríe.
 -Sí, pero vaya, que ella fue la que lo difundió.
 -Que fuerte…
 -Bueno y qué, ¿qué haces tú aquí? –Pregunta Alyssa cambiando de tema.
 -Os cuento luego, ¿Vale? ¿A qué hora podemos quedar?
 -A las 5 mismo.
 -Vale, avisad a los chicos, en el parque que da esquina con el centro comercial nos vemos.
 -Venga, te queremos.
 -Y yo a vosotras.
 Me despido con la mano y seguimos caminando dirección al hospital.
 -¿Quién crees que puede tener ese vídeo? –Pregunta Justin burlón.
 -Menos bromitas eh. –Digo mientras le doy una pequeña torta en la nuca. 
______________________________________________________________________
Comentad y pedid siguiente, gracias <3

domingo, 17 de marzo de 2013

CAPÍTULO 25.


Es hora de volver a casa, mis padres han insistido en que durmiera allí, ya que ellos ocupaban la cama libre que había al lado y yo no tenía sitio. De nuevo cojo un taxi para llegar a casa. Me toco el bolsillo para coger el móvil, pero luego recuerdo que lo perdí. Llego a casa, pago al taxista y entro. Está todo oscuro, ya se ha hecho de noche. Subo las escaleras hacia mi habitación, en esa en la que dormía cada noche. Todo está como antes, excepto las fotos, no hay ninguna. Todas me las llevé a Stratford. De repente escucho un ruido abajo, creía que estaba sola. Cojo el bate de beisbol que me regaló mi padre y me dirijo hacia las escaleras de puntillas. Bajo, los ruidos provienen del salón. Miro hacia un lado y a otro. Nada. ¿Me lo habré imaginado? De repente me tapan los ojos, unas manos frías, muy frías.
 -¿Quién eres?
 -Sh… -Susurra.
 -Sh no, que me digas quien eres.
 -No.
Es voz… me suena familiar.
 -¿Justin? ¡Justin!
Aparta sus manos de mi cara y me da un abrazo.
 -¿Qué haces aquí Justin?
 -No podía dejar que vinieras sola. Te llamé al teléfono cuando llegué pero te lo dejaste aquí –Dice mientras señala el platito sobre el mueble de la entrada –Así que esperé a que vinieses.
 -Dios mío, ¡Entonces no he perdido el móvil!
 -Vaya… Parece que te ha hecho más ilusión encontrar el móvil que verme a mí.
 -No tonto. –Contesto mientras le doy un beso.
 -Así me gusta.
 -Oye, ¿Y cómo has entrado aquí?
 -Ya te contaré, ahora ven, tengo una sorpresa para ti.
 -¿Sorpresa? ¿Buena o mala?
 -Nunca doy sorpresas malas.
 Me dejo de hacer. Me coge la mano y me dirige hacia la puerta.
 -Te voy a tener que tapar los ojos.
 -No, eso no.
 -Sí, eso sí.
 Saca un pañuelo morado de su bolsillo y me lo pone en los ojos, se asegura de que no vea nada y me vuelve a coger de la mano. Bajamos los escalones con cuidado de que no me caiga, ya que soy bastante patosa. Me hace subir a un coche, que, por lo que se ve, es un taxi, ya que Justin le indica a alguien una dirección susurrando. Sabe dios donde me llevará. Me comienzo a poner nerviosa, muy nerviosa. ¿Qué habrá preparado? Siento incluso miedo. El coche frena, Justin me abre la puerta y me vuelve a coger de la mano. Con cuidado hace que salga del coche procurando que no me de con la parte de arriba del coche, pero es inevitable, me doy un pequeño golpe en la cabeza.
 -¡Ay! –Me quejo -¿Ves? Por eso no me quería poner un pañuelo. Siempre me estampo con todo.
 Justin suelta una carcajada pero no contesta, seguimos de la mano. Izquierda. Derecha. Recto.
 -Ten cuidado, hay un escalón. –Indica Justin.
 Noto como si entráramos en algún sitio. Los nervios aumentan. ¿Dónde estoy? De nuevo miedo.
 -Espera aquí un momento, no te muevas y no te quites el pañuelo por favor, es una sorpresa.
 -Lo intentaré…
Es casi irresistible quitarme el pañuelo, pero aguanto. Si es una sorpresa, una sorpresa será hasta el último segundo.
 -Ya estoy aquí, ven vamos. Ahora tenemos que subir a un sitio. No te asustes si notas que te elevas sola.
 De nuevo de la mano. Noto que se abren unas puertas y pasamos dentro de ese lugar, que comienza a subir rápidamente.
 -Es un ascensor ¿no?
 -Exacto.
 -¿Dónde estamos Justin?
 -Ahora lo verás.
 -Justin, tengo miedo y a la vez me estoy muriendo de nervios.
 -Tranquila, no pasa nada, de verdad. –Me susurra mientras me acaricia el pelo y salimos del ascensor.
  Hay silencio, mucho silencio. De repente suelta mi mano, y escucho como saca algo de su bolsillo. Abre algo intentando no hacer mucho ruido, pero para su desventaja, tengo un oído muy fino, lo escucho todo. Supongo que será una puerta.
 -Entra.
 Lo que suponía, una puerta.
 -Ven, vamos. –Dice mientras me vuelve a coger de la mano.
 Andamos un poco hasta que llegamos a un lugar que parece estar destechado, una terraza supongo. Justin comienza a quitarme el nudo del pañuelo, que a los 3 segundos cae y me agarra por detrás.
 -Esta es la sorpresa. –Susurra.
 Estamos en un hotel, con esas vistas supongo que es el Beach Tower Atlantis, uno de los mejores hoteles de la capital. Vistas al mar, de noche. Miro las estrellas, aquello es precioso. En las Bahamas es como si ya fuera verano, hace bastante calor.
 -Dios, esto es increíble Justin, mil gracias.
 -Te mereces esto y más, te quiero.
 Y comenzamos a besarnos. Justin comienza a darme besos en el cuello y yo, como es normal, me vuelvo a dejar hacer ya que adoro los besos en el cuello y más, si son de Justin. Le empujo hacia dentro de la habitación, dejándome caer en la cama y él encima. Comienzo a subirle la camiseta, poco a poco. Justin me mira asombrado.
 -¿Estás segura?
 -Muy segura.
 -¿De verdad? Esta sorpresa no era con esa intención, de verdad, puedo esperar hasta cuando quieras.
 -Que no tonto, estoy segurísima.
 -¿No te arrepentirás de que yo sea el primero?
 -Si sigues haciendo preguntas sí, así que calla.
 Poco a poco, le voy dejando sin ropa, al igual que el a mí. Cuando nos damos cuenta ya solo nos queda lo justo, la ropa interior. Justin me mira dudoso y yo asiento. Así que nos deshacemos de la ropa interior. Ahora si podemos decir que nada nos separa, nos consumimos juntos. Quedamos en un solo cuerpo. Solo Justin y yo, yo y Justin. Solo los dos. Una sola persona. Parece mentira que cuando lo vi el primer día iba a acabar así con él. Dejando que sea el primero. La persona que marcaría mi vida como nadie lo ha hecho.


 -¿Estás despierta? –Susurra Justin.
 -Más o menos… -Digo mientras me vuelvo hacia él y le sonrío.
 -¿Me das un beso de buenos días?
 -Cuando me lave los dientes, si no, te puedes morir de asco de mi aliento mañanero –Digo mientras río y me intento levantar para ir al cuarto de baño, pero me doy cuenta de que estoy desnuda y me da vergüenza, mucha vergüenza. Nunca he estado desnuda delante de un chico. –Justin, me das mis…
 -Toma. –Dice Justin mientras ríe y me entrega mis bragas y sujetador.
 -Gracias. –Digo cabizbaja y un poco avergonzada.
 -¡Estas roja!
 -¡Calla! –Digo riendo.
  Ahora sí, me levanto hacia el cuarto de baño y me lavo los dientes. Me miro al espejo y sonrío, tengo bastantes motivos para hacerlo. De repente me ruge la barriga, pues sí que va a ser verdad eso de que el sexo da hambre…

___________________________________________________
Comentad y pedid siguiente, ya no subiré mas hasta el viernes o sábado porque me voy a Madrid. Gracias por leer <3

domingo, 10 de marzo de 2013

CAPÍTULO 25.


Las 9. A las 12:30 sale mi vuelo. Anoche no paré de llorar hasta quedarme dormida. Esta situación me afecta demasiado. Me miro al espejo como acto reflejo, mi cara deja mucho que desear, está muy pálida y no hay sonrisa. Tengo que preparar las maletas y acordar la hora con el taxi. Recemos porque me dé tiempo. De pronto un sonido que proviene de la puerta me alarma y me aleja de mis pensamientos.
-¿Quién? –Pregunto desganada.
 -Abre.
Esa voz… es Justin. 
 -Hola Justin.
 -¿Por qué me colgaste anoche?
 -Justin, hoy me voy a las Bahamas.
 -¿¡Qué!? ¿Por qué no me lo dijiste ayer?
 -Porque ni yo sabía que hoy tendría que irme. –Susurro cabizbaja.
 -¿Para siempre?
 -No lo sé, supongo que no.
 -Mel, ¿Por qué te vas?
 -A mi abuela le ha dado un infarto y no puedo quedarme aquí sin hacer nada, quiero ir con ella.
 -¿Y tus padres?
 -Se fueron ayer para allá.
 -Ah, lo siento mucho.
 -No te preocupes, estoy segura de que mejorará, es muy fuerte. –Digo intentando autoconvercerme.
 -¿Entonces no vienes al instituto?
 -No, además no sé ni la hora que es.
 -Las 9, ya habré perdido la primera clase, cuando no te vi allí vine corriendo hacia aquí.
 -Pues venga ve, no te conviene perder clase. Avisa a los chicos de que me voy y bueno… cuando vaya a volver te llamo.
 -Vale. Te quiero –Dice mientras me da un beso y un abrazo. –Recuerda que todo va a salir bien.
 -Y yo Justin. Esperemos. –Añado respondiéndole el beso y el abrazo.
 Cierro la puerta. ¿Me tendré que quedar ahora para siempre en las Bahamas? ¿Ahora que he vuelto con Justin y me encuentro bien? Se ve que el destino está muy enfadado conmigo, no sé que habré hecho en la otra vida para merecer esto. No lo sé.
 Busco mi móvil. No lo encuentro así que decido llamar desde el fijo para que suene. Fucking Perfect suena debajo del sofá. No me acordaba que anoche lo tiré sin pensar en nada más. Lo intento desbloquear pero no tiene batería. Mierda. Subo corriendo a buscar el cargador, a este paso no llego ni a las 12 al aeropuerto. ¿Dónde mierda está el cargador? Arriba no, he buscado por todos los rincones y nada. Vuelvo a bajar. Estoy empanada, estaba al lado del sofá. Lo conecto y apunto el número que anoche me dio mi madre. Al cuarto bip me cogen el teléfono, acuerdo con ellos que llegarán a las 11 a casa ya que de aquí al aeropuerto son 45 minutos.
 Solo tengo una hora para preparar la maleta y que no se me olvide nada. A los 3 cuartos de hora ya tengo las dos grandes maletas preparadas. No sé cuánto tiempo estaré en las Bahamas pero más vale prevenir.
 Llaman a la puerta. Miro el reloj, las 11. El taxi. Quién sabe si quizás me tenga que quedar en las Bahamas durante semanas o meses…
 Última mirada al interior de la casa. Comprobación de que estén todas las luces apagadas, estufas y demás. Llegó la hora. Cierro con llave y me dirijo hacia el taxi. El taxista es un hombre canoso de unos 50 años, lo saludo y no mantenemos ni una palabra más. Mis ganas de hablar no son las adecuadas. Miro el reloj cada segundo, nerviosa. Llegamos 5 minutos antes de lo que esperaba. Justo en la entrada del aeropuerto le pago sus 38 dólares correspondientes. Le doy las gracias con una sonrisa falsa y seguidamente un adiós.
 De nuevo aquel aeropuerto, en el que llegué hace un mes y varios días. Es enorme y bastantes personas. Llego al primer control, seguidamente el segundo. Dejo las maletas en el sitio correspondiente y me dirijo para subirme al avión ya con billete en mano. Es un Airbus bastante grande y lleno, ni un solo asiento libre. Las explicaciones de la Azafata en caso de accidente o derivados y despegue. Al principio turbulencias pero luego volvió normal. Después de unas 3 horas de vuelo ya estoy en mi destino. Aquel lugar en el que nací y pasé mi infancia. Desembarco, cojo las maletas y salgo a la entrada. Cojo un taxi y me dirijo hacia casa, antes de ir al hospital tengo que ir a dejar las maletas. 1 Hora hasta llegar allí. La puerta está abierta, hay alguien. Llamo y mi padre me recibe.
 -Hola papá. –Digo mientras le abrazo y lágrimas comienzo a derramar.
 -Pequeña, todo va a salir bien, tranquila.
 -Eso espero.
 -Deja las maletas aquí y vamos al hospital, a la abuela la han subido ya a planta.
 -¿En serio? ¿Eso significa que está bien no?
 -Sí. –Contesta mientras sonríe.
 -Dios, que bien. No tienes ni idea de lo mal que lo he pasado las últimas horas. Ni idea.
 -Venga, que el vecino nos ha dejado uno de sus coches, vamos al hospital.
 De nuevo salimos a la puerta y rumbo al hospital. En 20 minutos llegamos, mi padre me dice la planta y habitación y subo lo mas corriendo que puedo. Minutos después estoy allí, enfrente de aquella habitación, la 262. Abro la puerta y allí está ella, mi abuela, mi vida. Tumbada en una camilla. Cuando me ve sonríe.
 -¡Abuelaaaaaaa!
 -Princesa, ¿qué haces aquí?
 -No me podía quedar allí, tenía que estar contigo.
 -Pero si no me ha pasado nada, solo son cosas de la edad. Ya no estoy para dar muchos trotes.
 -¡Te queda aún dar mucha guerra! –Digo mientras le abrazo. -¿Y mi madre?
 -Bajó a comer algo, ahora subirá.
Y es que son las 3, no me había ni dado cuenta de que había pasado ya la hora de almorzar. De repente me acuerdo de Justin, estará preocupado. Decido llamarle pero… ¿Dónde está mi móvil? ¡Mierda! Me lo habré dejado en el taxi, ya lo he perdido para siempre.
 -¿Qué pasa? –Mi abuela nota que estoy rara.
 -He perdido el móvil y no puedo llamar a Justin.
 -¿Quién es Justin?
 -Su novio. –Dice mi madre mientras entra por la puerta sonriendo.
 -¡Mamiiiiiiii! –Digo mientras voy hacia ella a abrazarla.
 -¿Novio? –Pregunta mi abuela.
 -Amigo –Contesto yo. –Amigo con derecho a roce.
 -¿Y es guapo? ¡Yo quiero conocerlo! –Dice mi abuela muy emocionada.

___________________________________________________________________________
Comentad y pedid siguiente, hasta el viernes o sábado no podré subir mas porque tengo esta semana llena de exámenes. Gracias por leer <3

domingo, 3 de marzo de 2013

CAPÍTULO 24.


 No contesta, simplemente mira hacia el suelo intentando evitar mi mirada, yo quito mis manos de alrededor de su cuello y me voy separando poco a poco, es evidente su respuesta, me doy la vuelta e intento volver a irme con los chicos, que observan sin decir nada pero algo me lo impide, algo me tiene cogida de la mano pero no es algo, es alguien. Justin. Una vez más, impidiendo que me vaya en el último momento.
 -Justin, déjame que me vaya, es evidente tu respuesta.
 -Sí.
 -¿Sí qué?
 -Que sí, sí he sentido algo joder.
 -¿De… de verdad?
 -Sí, ¿no te das cuenta de que estoy enamorado de ti? ¿No te das cuenta Mel?
 -Soy demasiado tonta para darme cuenta de esas cosas.
 Noto que Jasmine está aún allí observando aquella conversación, cuando ve que he notado su presencia decide intervenir.
 -Justin, das mucho asco en serio, solo me has utilizado. Pues que sepas que a la zorra esta no es ni la mitad que yo ni mucho menos.
 -Ni quiero serlo guapa, ale, vete.
 -Jasmine, deberías echar un poco de cerebro, todo el mundo se ha dado cuenta de que yo solo te utilizaba para darle celos a Mel.
 Jasmine intenta decir algo pero no puede, su rabia e impotencia se lo impide, decide darse media vuelta e irse y sinceramente, es lo mejor que hace.
 -Perdón, Mel.
 -No tienes por qué pedirlo, yo fui la tonta que te dejé, pero te prometo que eso no volverá a pasar.
 Sonríe. Me acerca hacia él y me da un beso, coge sus cosas del césped y nos dirigimos de nuevo a la zona donde están sentados los chicos, todos sonríen.
 -De nuevo Jelannie ha vuelto, se os echaba de menos veros juntos ya.
 -¿Jelannie? –Digo riendo.
 -Sí, Jelannie. –Afirma Chaz. –Os llamábamos así siempre.
 -Wow, ya como a los famosos. –Añade Justin.
 Nos sentamos junto a ellos, en círculo, como antes. Compartimos risas e incluso alguna que otra broma. Todo como hace un mes. Este mes que lo he pasado encerrada en mi habitación, echándole de menos de tantas maneras diferentes. Todo me recordaba a él. Estuve un tiempo sin abrir uno de los armarios, en el que estaba la ropa que Justin me había dado el día que me quedé a dormir en su casa. También perdí el apetito durante unos días, noté a mi madre incluso preocupada así que volví a comer con tal de que mi madre no me preguntara nada. Marquemos ese mes como el peor de mi vida.
 -Chicos, recojan sus cosas, es hora de volver al autobús y a Stratford.
 La voz proviene de uno de los bancos de al lado, es el profesor. Recogemos todas las cosas y nos volvemos a dirigir al autobús, que está algo lejos de allí. Justin me coge de la mano. No sabéis cuantas veces he deseado que eso volviera a pasar.
 -Mel, te sientas con Justin, ¿no? –Pregunta Deena, que va de la mano de Ryan algo más atrás.
 -Claro, tú con Ryan ¿no?
 -Sí.
  Subimos al autobús, Ryan y Deena ocupan el lugar en el que antes estaban Justin y Jasmine, y Jusin y yo en el sitio en el que estábamos antes.
 -Te quiero Mel.
 -Yo también te quiero Justin.
  Apoyo mi cabeza en su hombro, mientras miro por la ventana, él me acaricia el pelo. ¿Qué será de nosotros ahora? ¿Estaremos igual que antes? Seguramente ya no confiará más en mí. A lo mejor ha vuelto conmigo para hacerme lo que yo le hice. Dejarle. No, Justin no es así, ¿O sí?

 -Mel despierta, estamos a punto de llegar.
 -¿Qué? ¿Dónde estoy?
 -En el autobús, vamos a llegar ya a Stratford.
 -¿Me he quedado dormida?
 -Sí, por cierto, esos ronquidos no los hacías en mi casa.
 -¿¡He roncado!? ¿¡Pero cómo me has dejado que siguiera…!?
Me tapa la boca para qué deje de hablar, estaba levantando ya demasiado la voz.
 -Tranquila, es broma, es broma. –Dice carcajeando.
 -¡Eres…!
 -Un encanto, lo sé.
 -Un chulo.
 -Pues al chulo lo quieres mucho eh.
 -Te odio Justin.
 -Eso querrías, odiarme. Pero no puedes. –Dice guiñándome un ojo.
 El autobús se para. Ya hemos llegado. Ha ido anocheciendo en el trayecto, no me he dado cuenta. Pero… ¿Cómo me voy a dar cuenta si iba dormida? Esto no es normal, estar enamorada me está atontando. Bajamos del autobús, cogemos las mochilas que estaban en la parte baja de este y Justin se ofrece a acompañarme a casa.
 -No Justin, no hace falta.
 -No tienes solución, eh.
 Me acompaña hasta la mismísima puerta, cuando íbamos por la esquina le dije que se quedara ahí y se volviera que ya era tarde pero no, se negó, como era de esperar.
 -Mamá, ya he llegado. –Digo en voz alta dejando las llaves en el platito del mueble de la entrada. Al no tener respuesta vuelvo a preguntar. -¿Mamá?
 Voy de habitación en habitación buscándola, incluso al jardín y al garaje. Ni rastro.
 -Quizás se esté retrasando por el trabajo… -Murmuro.
 Llegan las 11 y media y aún no ha llegado, pero ni ella ni mi padre. Esto es un poco preocupante. Decido llamarla.
 Al tercer bip me lo coge.
 -Mamá… ¿Dónde estás?
 -En el aeropuerto hija.
 -¿¡En el aeropuerto!? ¿Qué haces allí? –Pregunto comenzando a ponerme nerviosa.
 -La abuela…
 -¿Qué le ha pasado a la abuela?
Se oye un sollozo, pero no contesta.
  -Mamá joder, contéstame.
 -Le ha dado un infarto.
 -¡¿Qué?! ¡¿Cuándo?!
 -Por lo visto esta tarde…
 -Mamá, ¿A qué hora sale vuestro avión? Quiero ir con vosotros.
 -Nos están revisando ya las maletas, así que dentro de media hora.
 -¿Por qué no me habéis avisado? ¿Por qué? Es mi abuela, tengo derecho de ir a verla también, al igual que ustedes.
 -Hija, mañana te mando un taxi a casa y que te lleve al aeropuerto, hay suficiente dinero en mi mesita de noche para pagar el taxi y el billete. Perdóname por no traerte conmigo hoy.
 -No pasa nada… ¿Pero se está recuperando?
 -Está en observación, tranquila, mañana la verás. Estará bien.
 -Vale, adiós.
 -Adiós cariño y de nuevo, perdón.
 Tiro el móvil al sofá, donde bota y cae al suelo, ahora mismo es lo que menos me importa. Comienzo a llorar sin ningún control. Todo lo malo me pasa a mí, estoy segura. No puedo tener un día bueno completo, siempre me pasa algo. Suena en mi móvil “Fucking perfect” (Jodidamente perfecta) de P!nk. Es la canción que tengo como tono de llamada. La pantalla se ilumina y pone “Justin”. Cuelgo sin pensar. No puedo hablar con nadie en este momento, lo único que quiero es llorar y que mi abuela, aquella personita que me crió hasta los 5 años, se recupere. No podría soportar su muerte.


______________________________________________________________________________
Aquí el capítulo 24, me ha salido un mierdo pero bueno. Comentad y pedid siguiente. Gracias por leer <3